Entrevista Kevin Román - Oración por el duelo

1. Antes de escribir esta novela, ¿había intentado escribir otra? ¿De qué trataba?

En el 2017 empecé una que se llamaba Una novela que nunca voy a terminar y el título se cumplió. El gran problema era que no trataba realmente de nada. Había una sección más ensayística o falso documental sobre Marilyn Manson y de ahí saltaba a episodios más random de mi vida sin ninguna conexión entre ellos. Creo que la abandoné porque no tenía realmente algo relevante que contar. Mi vida era muy tranquila en ese momento y aunque desde ya tenía en mente la idea de crear una obra autoficcional y fragmentaria me hacía falta un gran tema del cual escribir. Cuando me pasé a vivir a Heredia en 2021 sabía, no sé por qué, que ahí en ese apartamento iba a escribir finalmente mi primer libro. Jamás habría imaginado que sería Oración por el duelo, y que el gran tema que necesitaba para poder terminar una obra fuera uno tan hecho picha como la muerte de mi papá. La verdad cambiaría todo por no haber tenido nunca un tema del que escribir y que él siguiera aquí y tener ahorita un documento abierto de Una novela que nunca voy a terminar en el que tecleara un par de frases para luego cerrarlo y seguir viendo estupideces en el cel.


2. ¿Cuál fue el proceso de escritura? ¿Qué fue lo más difícil, qué lo ayudó a superar esos obstáculos?

El primer texto que escribí fue el que abre el libro. En ese momento no me había planteado que de ahí pudiera surgir una novela u obra más larga. Solo ocupaba sacar eso o escupirlo o vomitarlo o llorarlo o todas las anteriores. Salió una convocatoria de la Editorial de Costa Rica para un premio de novela en 2023, entonces en un pequeño momento de entusiasmo e inspiración comencé a escribir un par de textos más. De ahí salió “Constipación del llanto” que es parte de la novela  y otro de la primera sección que se llama “Nuestro último día”. Vi que no me iba a dar tiempo para mandarlo en la fecha límite del concurso, entonces dejé el proyecto tirado, pero luego a los meses, como en marzo o abril del 23, vi la convocatoria de un taller que iba a dar Feliz Feliz. Apliqué. Me aceptaron.  Comencé a llevar los textos que tenía hasta ese entonces, empecé a escribir y llevar más y ya en cuestión de un año más o menos tenía un grupo de textos suficientemente amplio como para poder sacar de ahí un libro.

El reto más grande fue darle forma. Al inicio tuve muchas ideas en mente. Una era hacer el libro en formato de autoayuda, pero paródico, bajo el nombre ¿Cómo superar la muerte de un familiar cercano por covid?, pero muy pronto abandoné esa idea porque no he leído libros de autoayuda y me daba  pereza  empezar a hacerlo solo para parodiarlos. También sentía que era irrespetuoso hacer una parodia de algo tan serio y doloroso para mí y mi familia. La segunda idea era que todo el libro siguiera la estructura de “Las últimas veces”, que es el primer capítulo o sección de Oración por el duelo. Pensaba construir el libro a partir de recuerdos de la última vez que hice algo con mi papá, pero la verdad era un ejercicio bastante agotador emocional y creativamente. Finalmente, decidí solo escribir lo que me iba saliendo y luego agrupar los textos por temas afines y así salió este collage o cadáver exquisito que estamos por presentar.

Lo más interesante o retador fue aceptar que no todo lo que uno escriba va a caber o servir en el libro. Que hay que cortar y eliminar partes y volarse textos enteros y eso está bien.

3. ¿En dónde posa su mirada como autor luego de escribir un libro de una experiencia tan específica y personal? ¿Ha cambiado algo?

Tengo en proceso otra obra que al igual que Oración por el duelo es  de corte autoficcional. Se llama Last.fm y si todo sale bien podría ver la luz con Patio Abierto. En ella le doy continuidad a esas vivencias de juventud y retomo el tema de la muerte del padre, pero desde la óptica de la música que he escuchado desde el 2011, según una aplicación que lleva el conteo. Ahorita estoy en la etapa final de este nuevo libro y siento que quiero ser un poco más reservado con algunas experiencias donde se menciona a terceros. He cambiado algunos nombres y apodos, porque en Oración por el duelo sí me mandé a jacha con eso y no sé si eventualmente podría meterme en broncas  (fijo no, pero tramado prevenido vale por dos). Luego de esta obra creo que cerraría una especie de trilogía autoficcional compuesta por estas dos novelitas y el poemario La juventud es una ofrenda (Editorial Tácna, 2024) que terminó siendo, por pura casualidad, mi libro debut. Necesito, definitivamente, darme un receso de esa sustancia dura llamada autoficción, varas xd, pero, bueno, tal vez aproveche esa pausa para escribir la tesis. Ya veremos.

También, a modo de reto personal quisiera empezar a escribir cuentos en tercera persona (y algunos en primera) sobre personajes totalmente ficticios que no tengan nada que ver conmigo, o al menos no de forma tan obvia. Hay historias y personajes que quiero  inventarme. Tengo las ideas como  libretas o notas del cel, pero tengo que sentarme a ver si me salen y si resulta algo más o menos decente de eso.


4. ¿Qué disfruta leer?

Textos sobre el duelo en este momento. El último que leí en esa línea fue un regalo de mi amiga Marce del taller Infinito. Es Mi libro enterrado de Mauro Libertella que trata también sobre la muerte del padre y ahí el narrador habla de eso mismo, de la forma en la que uno se obsesiona por leer ese corpus de la pérdida del padre o la pérdida general.

Además de eso, me gusta leer textos que me den ganas de escribir o replicarlos con eso que pretenciosamente llamaría “mi sello personal”. 



5. ¿Qué piensa del contexto literario nacional (histórico y actual)?

En el 2013, cuando estaba en la U, era compañero de Byron Salas en algunos cursos y una vez hablando de esto el mae me dijo una frase que se me quedó grabada: “Tenemos buena literatura, muy mala difusión”. Eso sería un gran resumen de esta pregunta.

Creo que Costa Rica tiene una buena tradición y obras de gran calidad, principalmente desde la Generación del 40. Obviamente hay obras que envejecen mejor que otras y algunas que responden a un contexto muy específico, por lo que posiblemente ahorita no nos digan nada. 

Hay quienes dicen que no existe una escena literaria, pero eso es mentira, porque siempre que se presenta un libro uno ve que llegan las mismas almas. Parece un episodio de Los Simpson cuando hay una actividad masiva y siempre asisten las mismas personas. Lo que siento es que la escena está dividida en bandos y hay mucho serrucho y gente deseosa de hacerle zancadillas al que más o menos recibe pelota. Basta con ver todo el desmadre y escarnio del que ha sido víctima la autora María Musgo por un aparente caso de plagio. Muchos se han guindado de esto para demostrar que lo único que les importa es cagarse en les otres.

Sin embargo, creo que todavía existen grupos bastante sanos en los que uno puede hacer comunidad. Pienso en el taller de Feliz Feliz, o en el Infinito de Patio Abierto, también el Joaquín Gutiérrez,  que funcionó en el pasado en la UCR. De todos he podido formar parte en distintos momentos y siento que cumplen esa función de promover la escritura y permitir la socialización de los textos. Por allá sé que otras personas bastante capacitadas y chivas como Alejandra Marín e Isabel Calvo están dando talleres en línea y eso me encanta, porque siempre voy a ser defensor de estos espacios y el papel que cumplen en el surgimiento de nuevas voces y obras valiosas.

Al final siento que es como el meme de dos maes que vienen en el bus y uno viene triste viendo la piedra por la ventana  y el otro feliz mientras observa el paisaje, creo que uno puede ahuevarse de ver lo podrida que está la escena en ciertos lados o puede tratar de ver el lado tuanis de esta si se vincula con gente correcta.



6. ¿Cuál es su background personal y profesional?

Soy de Desampa. Hijo único. Cuadro de honor en la escuela. Introvertido e invertebrado. Víctima de bullying en el cole.  Alcohólico no practicante. Católico funcional. Bachiller en Filología Española. Me separa una tesis de ser Máster en Literatura Latinoamericana. Para una gran parte de la gente que me sigue solo soy un shitposter tratando de jugar de escritor.