











cuarta entrada Diciembre 2020
Alejandra Marín
Viviana Express fue una grata sorpresa; llegó sin anunciarse bajo la premisa de “es una columna de solo chicas, el tema es libre, ojalá no sea ficción”.
Yo que tengo rato de vivir mi vida en la peligrosa binariedad de ficción o academia, esta oportunidad vino como un trago de agua fresca a recordarme que la literatura siempre es más de lo que una cree o recuerda, que lo que de verdad importa es conectar con otras personas y buscar empatía.
Feliz Feliz llega siempre a recordar que la literatura es, al final de cuentas, un medio excelente para hacer y reforzar amistades.
Cuando comencé a escribir esta entrada estaba pensando en muchas cosas a la vez, no es tan fácil aproximarse a una idea cuando te dan una carta en blanco, pero eventualmente terminé dándome cuenta que en este espacio podía poner a la mesa y desarrollar en calma, ahora sí, la obsesión que vengo acumulando desde hace años y tengo que decir ¡qué bien se sintió!, muchas gracias por eso.
Esta columna no solamente reúne mujeres que escribimos y que ilustran, también mujeres que lidiamos con nuestros cuerpos, esta vez fui yo, antes vinieron Pau, Mon y Mele, la próxima venís vos y la que sigue y así sucesivamente.
Larga vida para Viviana Express, larga vida para Feliz Feliz.
Un abrazo
A
tercera entrada Noviembre 2020
Paula Piedra
Gracias Feliz Feliz por invitarme a ser parte de la comunidad Viviana Express.
Empecé a cumplir con esta invitación intentando escribir algo que hablara sobre la construcción de una voz propia, tanto a nivel personal como a nivel literario. Pronto recordé que no estoy en el lugar de escribir desde una mirada externa o de analista literaria. Así que opté por escribir desde donde me siento más cómoda: desde mí misma.
En menos de dos meses cumplo 45 años y mencionar esto es solo relevante para entender que decir que me siento cómoda desde mí misma es un triunfo enorme. Los múltiples procesos personales e íntimos que siempre han acompañado mis ejercicios de escritura finalmente parecen haber tenido sentido. Ha sido precisamente en espacios como el que está construyendo Viviana Express que he tenido la oportunidad de ensayar mi voz, de lanzar mis gritos sin forma al vacío. De liberar lo que realmente pienso, quiero, siento y anhelo.
Siempre he intuido que no estoy sola. Hoy más que nunca espero que esto que les comparto nos una en una escucha más atenta, hay voces que apenas se pronuncian, pero esto está lejos de señalar que no tengan algo qué decir. Yo misma creo, que con todo y todo, aun no he dicho casi nada.
Abrazos enormes,
Paula.
segunda entrada Octubre 2020
Mon Morales
Más que una columna, creo que Viviana Express es como un espacio recolector de pensamiento que transgeneracionalmente pide ser exclamado.
Un espacio-espejo de textos e imágenes:
Porque sentarse a escribir es un gran acto de autonomía, también como crear una imagen es sacudirse partes de una misma. Y tomar un rato para leer a otra es un gran abrazo. Un abrazo sin tacto a los pedacitos de existencia que habitamos.
Es dedicarle tiempo a algo más que el soplido del inconsciente colectivo, susurrando las noticias actuales, normativas sociales y dilemas morales.
Abrirle espacio a nuestra vida -también- protagonista, sin negar a las otras perspectivas.
Estoy segura que la nueva munda se gesta al indagar en lo profundo de las sienes, en los loops absurdos, las tramas ermitañas y los palpitantes cambios hormo-emocionales.
Viviana Express es un gran ejercicio de reconocimiento, introspección, curiosidad y empatía.
Para mí, la sororidad se siente un poco así.
primera entrada Setiembre 2020
Melina Valdelomar
Feliz Feliz me invita a escribir para una nueva columna de su revista digital y yo siento como el llamado a casa de la madre nodriza.
La columna será solo de escritoras, será de voces de mujeres de diferentes edades, texturas, realidades y tintes de pelo.
Hoy el país amanece buscando a una muchacha de 20 años que fue violada, asesinada a golpes y tirada en un basurero, hoy las voces de las mujeres deben escucharse más.
Hoy el patriarcado muestra su cara, su mueca. Hoy ya no se puede ocultar. Quien no lo ve, es porque forma parte de esa aberración. En su delirio no hay espejos.
Las mujeres somos tan diversas, que por eso nos tenían que encasillar en putas o santas, en buenas o malas amas de casa. Se tuvo que contener la inmensa fuerza creadora femenina, que los hace sentirse pequeñitos a los señoritos ofendiditos.
Hace apenas un siglo las mujeres no votábamos, nos prohibían ingresar a bibliotecas y universidades. Nos querían ignorantes. Por eso nos temen, ¿Se imaginan si hubiéramos tenido acceso desde siempre a la educación, a la política igual que los hombres? Seríamos pura fuerza. No sé si el mundo sería mejor, pero definitivamente sería otro. Vamos eliminando capas y capas, de ese tufillo machista que se empeña en no dejarnos brillar.
Así que cantemos, bailemos, quememos y pintemos sobre las paredes, las hojas en blanco, las telas e hilos; los gritos de aviso que ya estamos hartas, que hoy venimos por todo!